Hidrocefalia

¿Qué es la hidrocefalia?

La hidrocefalia es un trastorno en el que no se produce la absorción o el bloqueo del flujo o existe una producción excesiva del líquido cefalorraquídeo (LCR) que se encuentra en los ventrículos (espacios llenos de líquido) del encéfalo. Esto puede ocasionar la acumulación de líquido que puede incrementar la presión del interior de la cabeza y provocar que los huesos del cráneo se expandan y éste adopte un aspecto mayor de lo normal.

¿Cuáles son las causas de la hidrocefalia?

Ilustración de la hidrocefalia

La hidrocefalia se presenta en aproximadamente 1 de cada 500 nacimientos. A continuación se enumeran las causas principales de este trastorno:

  • bloqueo del flujo del LCR dentro de la cabeza
  • problemas con la absorción corporal del LCR
  • producción excesiva de LCR

La hidrocefalia puede presentarse tanto como un trastorno existente al nacer (congénito) o bien, adquirirse en una etapa posterior de la vida. Cuando no está relacionada a una causa genética conocida, se considera que diversos factores, tanto genéticos como ambientales, contribuyen al trastorno. En un porcentaje reducido de niños, el defecto de un único gen en el cromosoma X u otro cromosoma, puede originar este problema. En estos casos, la posibilidad de recurrencia es mayor.

Entre las causas de hidrocefalia adquirida se pueden incluir las siguientes:

  • tumor
  • infecciones
  • prematurez
  • hemorragia intracraneana
  • lesión en el parto
  • formación anormal de los vasos sanguíneos dentro de la cabeza
  • traumatismo

¿Cuáles son los síntomas de la hidrocefalia?

A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la hidrocefalia. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas en niños pequeños pueden incluir los siguientes:

  • fontanela tensa o abultada (punto blando localizado en la parte superior de la cabeza)
  • aumento de la circunferencia de la cabeza
  • convulsiones
  • ojos prominentes e incapacidad del niño de mirar hacia arriba con la cabeza hacia delante
  • venas del cuero cabelludo muy notables
  • aumento de la irritabilidad
  • llanto agudo
  • mala alimentación
  • vómitos explosivos
  • somnolencia o menos alerta de lo normal
  • retraso en el desarrollo

En los casos donde la hidrocefalia no es congénita, sino que se debe a un tumor, un traumatismo, una infección u otras causas, los síntomas que generalmente se observan en los niños de más edad incluyen los siguientes:

  • quejas de dolores de cabeza intensos
  • náuseas y vómitos
  • cambios en la personalidad, la conducta o el desempeño escolar
  • problemas de incontinencia intestinal o vesical
  • mayor movimiento en los brazos o las piernas
  • convulsiones

Los síntomas de la hidrocefalia pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la hidrocefalia?

La hidrocefalia puede diagnosticarse antes del nacimiento mediante una ecografía prenatal, técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Se utiliza para ver el funcionamiento de los órganos internos y para evaluar el flujo sanguíneo a través de diversos vasos. En muchos casos, la hidrocefalia no se desarrolla hasta el tercer trimestre del embarazo y, por consiguiente, es posible que no se detecte en ecografías realizadas anteriormente a esta fecha.

La hidrocefalia congénita se puede diagnosticar en el nacimiento y después de realizar algunos exámenes de diagnóstico, durante los cuales, el médico obtiene los antecedentes prenatales y de nacimiento completos del niño. También puede preguntar si existen en la familia antecedentes de hidrocefalia u otros trastornos médicos. Además, en los bebés de más edad, el médico preguntará sobre determinadas etapas importantes del desarrollo, dado que la hidrocefalia puede estar relacionada con otros trastornos neuromusculares. El retraso en el desarrollo suele requerir un seguimiento médico más exhaustivo para evaluar los problemas subyacentes.

La cabeza del niño puede tener un aspecto mayor que lo normal. Se mide la circunferencia y se la compara con una escala que determina los rangos normales y anormales.

Entre los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse para confirmar la hidrocefalia se incluyen los siguientes:

  • radiografía - estudio de diagnóstico que utiliza rayos de energía electromagnética invisible para obtener imágenes de los tejidos, los huesos y los órganos internos en una placa radiográfica.
  • imágenes por resonancia magnética (IRM) - procedimiento de diagnóstico que utiliza la combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de los órganos y las estructuras internas del cuerpo.
  • tomografía computarizada (También llamada TC o TAC.) - procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza una combinación de radiografías y tecnología computarizada para obtener imágenes de cortes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una TC muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y los órganos. Las tomografías computarizadas muestran más detalles que las radiografías generales.

Tratamiento para la hidrocefalia:

El tratamiento específico para la hidrocefalia será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:

  • la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
  • la gravedad del trastorno
  • la causa del trastorno
  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
  • las expectativas para la evolución del trastorno
  • su opinión o preferencia

El objetivo del tratamiento es reducir la presión en la cabeza del niño y drenar correctamente el líquido cefalorraquí deo (LCR). En algunas ocasiones, pueden utilizarse medicamentos o procedimientos para extraer el LCR adicional.

Sin embargo, es posible que en algunos casos de hidrocefalia deba recurrirse a una intervención quirúrgica. Generalmente, la cirugía consiste en la colocación de un dispositivo de derivación en la cabeza del niño que ayuda a drenar el LCR adicional del cerebro y a enviar el flujo del líquido adicional hacia otra parte del cuerpo para permitir su absorción. La derivación ventriculoperitoneal es el tipo de derivación más común.

Ilustración de la hidrocefalia

Una derivación consta de tres partes:

  1. un tubo que se introduce en el espacio ventricular
  2. un reservorio y una válvula para controlar el flujo del LCR
  3. un catéter que se introduce debajo de la piel hacia el abdomen o, menos frecuentemente, hacia el área del corazón o los pulmones

El dispositivo de derivación cambia la dirección del LCR y lo extrae de la cabeza a través del tubo hacia cualquier otra parte del cuerpo donde pueda ser absorbido. Generalmente, la derivación se coloca detrás de la oreja y el tubo se sujeta a ella por debajo de la piel hacia el área del abdomen, el corazón o los pulmones. El médico de su hijo determinará la ubicación del drenaje basándose en el estado del niño, su edad y otros factores.

Entre las posibles complicaciones de las derivaciones o la cirugía se pueden incluir las siguientes:

  • infecciones
  • funcionamiento inadecuado de la derivación, que origina un drenaje escaso o excesivo del LCR
  • hemorragias

Otras complicaciones pueden incluir fiebre, vómitos, irritación, enrojecimiento e hinchazón en el área del tubo, o disminución del estado de alerta o sensación de cansancio. Tenga en cuenta que la aparición de cualquiera de estas complicaciones requiere una evaluación médica inmediata. Después de la cirugía, usted recibirá instrucciones acerca de cómo cuidar a su hijo en su hogar y se le informará sobre los signos o síntomas que requieren atención médica.

Consideraciones de por vida:

La hidrocefalia puede afectar el encéfalo y el desarrollo del niño. La magnitud del problema dependerá de la gravedad del trastorno y de la presencia de problemas encefálicos o en otros aparatos y sistemas del cuerpo.

La clave para controlar la hidrocefalia es la detección temprana, el tratamiento y la prevención de las infecciones. Un niño con este trastorno requiere exámenes médicos frecuentes para asegurarse del correcto funcionamiento de la derivación. El equipo médico trabajará exhaustivamente junto a su familia, le proporcionará toda la información necesaria y lo guiará a medida que su hijo crece y se desarrolla.

Es posible que el médico de su hijo recomiende la asesoría genética para discutir acerca de los riesgos de recurrencia en embarazos futuros y de los análisis prenatales para la detección de la hidrocefalia.

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