Trastorno de Tourette

¿Qué es el trastorno de Tourette (su sigla en inglés es TD)?

El trastorno de Tourette, a veces llamado síndrome de la Tourette (su sigla en inglés es TS), es un trastorno neurológico caracterizado por múltiples tics repetidos. Los tics son sonidos vocales o sacudidas musculares abruptas, sin sentido e involuntarios. Los síntomas del TD normalmente comienzan entre los 5 y 10 años de edad y suelen iniciarse con tics leves y simples que involucran la cara, la cabeza o los brazos. Con el tiempo, los tics se vuelven más frecuentes y aumenta su variedad, involucrando a más partes del cuerpo como el tronco o las piernas, y suelen tornarse más perturbadores para las actividades de la vida cotidiana (su sigla en inglés es ADL).

¿Cuál es la causa del trastorno de Tourette?

El trastorno de Tourette es un trastorno autosómico dominante. "Autosómico" significa que afecta a hombres y mujeres y "dominante" significa que se necesita una copia del gen para tener la condición. Esto significa que si uno de los padres tiene el TD o el gen del TD, existe una probabilidad del 50 por ciento de que transmita el gen a sus descendientes en cada embarazo. El TD se asocia con una causa no genética en el 10 al 15 por ciento de los niños. Se piensa que las complicaciones del embarazo, bajo peso al nacer, trauma de cabeza, envenenamiento por monóxido de carbono y la encefalitis se asocian con la aparición del TD no genético.

Los trastornos dominantes presentan lo que se llama penetración incompleta, lo que significa que no todos los individuos con el gen tendrán los síntomas del trastorno de Tourette. Dicho de otro modo, si uno de los padres le transmite el gen a un hijo, el hijo puede no tener ningún síntoma del trastorno. Si una hija hereda el gen, hay una probabilidad del 70 por ciento de que ella presente por lo menos uno de los signos del TD. Por otro lado, si un hijo hereda el gen, existe una probabilidad del 90 por ciento de que él presente por lo menos uno de los signos del TD.

Finalmente, los trastornos dominantes también pueden presentar lo que se conoce como expresividad variable. Esto significa que hay diferencias en cómo se expresa el gen del TD en los distintos individuos. Por ejemplo, una persona con TD puede tener el trastorno obsesivo compulsivo, mientras que otra tiene un trastorno de tic crónico y otra tiene el TD completo. Además, existen diferencias en cómo se expresa el trastorno entre los hombres y las mujeres: los hombres tienen mayor probabilidad de tener el TD completo o tics crónicos, mientras que las mujeres tienen mayor probabilidad de tener el trastorno obsesivo compulsivo.

¿A quiénes afecta el trastorno de Tourette?

En general, el diagnóstico de TD se realiza antes de que el niño cumple los 18 años. En la mayoría de los casos, se diagnostica en el niño alrededor de los 7 años de edad. El TD afecta más a los hombres que a las mujeres.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de Tourette?

Los comportamientos de tic observados en el TD se modifican a lo largo del tiempo y varían en frecuencia y complejidad. A continuación, se incluyen los comportamientos de tic más frecuentes asociados con el TD. Sin embargo, cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Movimientos motores, involuntarios, sin sentido (pueden involucrar distintas partes del cuerpo, como la cara, el cuello, los hombros, el tronco o las manos).
    • Sacudidas de la cabeza.
    • Estrabismo.
    • Parpadeo.
    • Encogimiento de los hombros.
    • Muecas.
    • Movimientos de la nariz.
    • Cualquier movimiento repetido excesivamente (por ejemplo, golpecitos con el pie, sacudidas de la pierna, rascarse).

Algunos de los comportamientos de tic más complejos asociados con el TD pueden parecer intencionales y, entre otros, se incluyen los siguientes:

  • Besar.
  • Pellizcar.
  • Sacar la lengua o relamerse los labios.
  • Tocarse o tocar a los demás excesivamente.
  • Realizar gestos obscenos.

Además de alguno o todos los síntomas arriba mencionados, el TD también se caracteriza por uno o más tics vocales (sonido sin sentido) que completan el diagnóstico, incluidos los siguientes:

  • Gruñidos o gemidos.
  • Ladridos.
  • Chasquido de la lengua.
  • Ruidos con la nariz.
  • Silbidos.
  • Ruidos obscenos.
  • Carraspeo, resoplidos o tos.
  • Chillidos.
  • Silbidos.
  • Escupir.
  • Chiflidos.
  • Gorgoteos.
  • Hacer eco de sonidos o frases repetidamente.

Muchos niños y adolescentes que tienen TD también tienen problemas de atención y el algunos tienen dificultades en los estudios. Sin embargo, la mayoría tiene una inteligencia normal y no suele tener discapacidades graves de aprendizaje. Algunos individuos también experimentan síntomas del trastorno obsesivo compulsivo (su sigla en inglés es OCD), que es un trastorno de ansiedad en el que la persona tiene un pensamiento, temor o actividad poco razonable (obsesión) que intenta controlar mediante una actividad ritualizada (compulsión) para reducir la ansiedad.

Los síntomas del TD pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte al pediatra (o médico del adolescente) para el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica el trastorno de Tourette?

Los pediatras, los psiquiatras de niños o los especialistas en salud mental son quienes habitualmente diagnostican el TD en los niños y adolescentes. Se recomienda realizar una evaluación integral del estado psicológico, social y educacional del niño o del adolescente, así como una completa evaluación médica, del desarrollo y de la familia. Una historia detallada del comportamiento del niño relatada por sus padres y maestros y la observación de su conducta contribuyen al diagnóstico..

Tratamiento para el trastorno de Tourette:

El tratamiento específico para el trastorno de Tourette será determinado por el pediatra (o médico del adolescente) basándose en lo siguiente:

  • La edad, estado general e historia médica del niño (o adolescente).
  • Qué tan avanzada está la perturbación causada por el comportamiento de tic.
  • La tolerancia del niño (o adolescente) a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la condición.
  • Su opinión o preferencia.

El efecto de los síntomas sobre el concepto que el niño o adolescente tiene de sí mismo, sobre las relaciones con la familia y sus pares, y sobre la participación en clase determina las necesidades que debe cubrir el tratamiento. En muchos casos, el TD no es discapacitante. El desarrollo puede ser normal, sin presentarse necesidad de tratamiento. Sin embargo, cuando los tics interfieren con el desempeño o las actividades escolares y, o si hay otros trastornos presentes (por ejemplo, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad), existen medicamentos eficaces que pueden usarse. Los niños con TD suelen desempeñarse bien en la casa y en una aula normal. Si además tienen problemas emocionales o de aprendizaje, pueden necesitar clases especiales, psicoterapia y, o medicamentos.

Prevención del trastorno de Tourette:

Las causas genéticas del trastorno de Tourette son complicadas. Por esta razón, es importante que los individuos que padecen el trastorno de Tourette, y sus familiares, sean asesorados por un genetista (médico especializado en genética clínica) o un asesor en genética, una vez que se verifica el diagnóstico en la familia.

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Datos acerca de los trastornos de tics

Los tics son sonidos vocales o sacudidas musculares abruptas, sin sentido e involuntarios. Suceden de una manera repentina, rápida y recurrente. Pueden involucrar cualquier parte del cuerpo y tener distintos grados de severidad: desde los muy leves y apenas evidentes hasta los muy perturbadores, frecuentes y severos.

Casi el 5 a 24  por ciento de los niños en edad escolar experimentan el trastorno de tic transitorio: el tipo de trastorno de tic más frecuente, con síntomas que duran por lo menos cuatro meses, pero no más de un año. Los síntomas del trastorno de tic transitorio pueden ser más notorios durante los períodos de estrés, fatiga o como consecuencia de la administración de determinados tipos de medicamentos, y pueden confundirse con otros síntomas de nerviosismo, ansiedad o inquietud que muchos niños suelen experimentar.

Los tics que perduran por más de un año se clasifican como tics crónicos. Los tics crónicos afectan a menos del 1 por ciento de los niños en edad escolar y se los debe diferenciar del trastorno de Tourette en el que deben presentarse múltiples tics motores y por lo menos uno o más tics vocales.

Los trastornos de tics se diferencian generalmente sobre la base del tipo de tics presentes, la edad de aparición de los síntomas y la duración de los mismos.