Vivir con una Enfermedad Reumática

Fotografía de una anciana caminando con su perro

Vivir con una enfermedad reumática:

Vivir con una enfermedad reumática no tiene porque significar necesariamente llevar una vida con limitaciones. Con la terapia adecuada, una enfermedad reumática no tiene porque dificultar las actividades cotidianas.

El ejercicio y las enfermedades reumáticas

El ejercicio, si se hace correctamente, puede ayudar a disminuir los síntomas de las enfermedades reumáticas, como por ejemplo lo siguiente:

  • Evitar la rigidez de las articulaciones.
  • Mantener fuertes los músculos que rodean las articulaciones.
  • Mejorar la flexibilidad de la articulación.
  • Reducir la hinchazón.
  • Reducir el dolor.
  • Mantener fuertes y sanos los huesos y los cartílagos.
  • Mejorar la alineación articular.
  • Mejorar el estado físico general.

El ejercicio muchas veces es una parte importante del plan global del tratamiento de la artritis o de otras enfermedades reumáticas. Además, el ejercicio puede contribuir a reducir peso y a aumentar la sensación de bienestar. Existen tres tipos principales de ejercicios que pueden resultar beneficiosos para las personas con enfermedades reumáticas:

  • Rango de movimiento.
    Los ejercicios para ampliar el rango de movimiento se centran en mover las articulaciones en determinadas direcciones para mejorar la flexibilidad y reducir la rigidez.
  • Fortalecimiento.
    Los ejercicios de fortalecimiento contribuyen a aumentar o mantener la fuerza de los músculos que rodean las articulaciones, para que éstas sean más estables. Dos ejercicios de fortalecimiento frecuentes son: los isométricos (contraer los músculos sin utilizar las articulaciones) y los isotónicos (fortalecer los músculos utilizando las articulaciones).
    Fotografía de un anciano ajustando la llanta de su bicicleta
  • Vigor físico.
    Los ejercicios de vigor físico mejoran la resistencia y la salud cardiovascular, al tiempo que mantienen fuertes los músculos y hacen más flexibles las articulaciones. Entre los tipos de ejercicios de vigor físico adecuados para la mayoría de las personas con enfermedades reumáticas se incluyen el caminar, nadar o montar en bicicleta.

Siempre consulte a su médico antes de empezar cualquier programa de ejercicios.

La dieta y el control del peso en las enfermedades reumáticas:

Aunque se están llevando a cabo estudios para determinar los efectos de la dieta sobre las enfermedades reumáticas, los investigadores todavía no conocen completamente el papel de la dieta en estas enfermedades. Sin embargo, la Fundación para la Artritis (Arthritis Foundation) recomienda la siguiente guía dietética para las personas que tienen artritis y otras enfermedades reumáticas:

  • La variedad.
    Tener una alimentación variada y comer alimentos de los cinco grupos le proporcionará a su cuerpo los nutrientes que necesita. El esfuerzo que supone cocinar algunos alimentos, junto con el cansancio, el dolor y ciertos medicamentos, hace que a algunas personas con enfermedades reumáticas les resulte difícil comer de forma saludable. Sin embargo, con los nuevos electrodomésticos, descansando a ratos mientras se hace la comida, y utilizando ocasionalmente alimentos de preparación rápida, pueden ayudarle a comer una dieta más variada.
  • El peso.
    Al mantener su peso ideal, usted puede reducir el esfuerzo que hacen las articulaciones de sostén, como las rodillas y las caderas. Para adelgazar es necesario comer menos y hacer más ejercicio.
  • Las grasas, el colesterol y azúcares.
    Evitando comer demasiadas grasas, colesterol y azúcares también puede ayudarle a mantener su peso ideal. Además, las personas mayores con enfermedades reumáticas pueden tener la presión de la sangre alta y enfermedades del corazón, que se pueden evitar en gran medida con una dieta adecuada.
  • Los almidones y la fibra.
    Una dieta rica en almidones y fibra aumenta su nivel de energía y hace que usted vaya al baño más regularmente. Además, muchos alimentos ricos en fibra y, o en almidones son también pobres en grasas, con lo que ayudan a mantener su peso en niveles saludables.
  • El sodio (sal).
    Una dieta baja en sal puede ser beneficiosa para muchas personas mayores con enfermedades reumáticas que tienen la presión de la sangre alta. El sodio puede producir retención de líquidos, que puede agravar la presión de la sangre alta. Algunos alimentos precocidos, como la comida rápida o la comida congelada, son ricos en sodio. Además, ciertos medicamentos hacen que el cuerpo retenga demasiado sodio.
  • El alcohol.
    El consumo de alcohol puede afectar la eficacia de los medicamentos. Además, el alcohol puede engordar y debilita los huesos. Tenga cuidado cuando beba alcohol. Consulte siempre a su médico acerca de los efectos que el alcohol pueda tener en su salud y en los medicamentos que esté tomando.

A continuación enumeramos ciertas asociaciones de alimentos con enfermedades reumáticas específicas:

  • Las purinas.
    Las purinas son los componentes de ciertos alimentos que se convierten en ácido úrico en el cuerpo. Los niveles elevados de ácido úrico se han relacionado con la aparición de gota.
  • Las dietas pobres en calcio y ricas en alcohol.
    Las dietas pobres en calcio pero ricas en alcohol pueden aumentar las posibilidades de que se desarrolle osteoporosis, una enfermedad que deteriora los huesos.
  • Los alimentos infectados.
    Algunas bacterias en los alimentos, como la salmonella, pueden producir artritis infecciosa.

Terapia sicosocial de las enfermedades reumáticas:

Vivir con dolor y fatiga crónicos puede hacer que algunas personas se sientan deprimidas con lo que disminuye su capacidad para sobrellevar el dolor. Un círculo de dolor, depresión y estrés puede impedir al paciente disfrutar de su vida al máximo. Manejar el dolor con una actitud positiva y tomar el control pueden ayudar a romper ese círculo vicioso. Parte del control eficaz del dolor es el reposo, con el que se ahorran energías, el reposo debe incluir lo siguiente:

  • El sueño adecuado.
    Es importante dormir entre ocho y diez horas por las noches para mantener su nivel de energía y su buen ánimo. El sueño también le permite descansar a las articulaciones. Algunas veces una siesta por la tarde puede darle a sus articulaciones una oportunidad para reposar.
  • La relajación.
    Si puede relajarse, reducirá el estrés en su vida y con ello reducirá los síntomas. Un cuerpo relajado implica que los músculos están relajados, aliviando parte del dolor que se asocia con las enfermedades reumáticas. Existen muchas técnicas de relajación diferentes, incluyendo las siguientes. Consulte a su médico para obtener más información:
    • Visualización - consiste en imaginar escenas agradables.
    • Oración - rezar puede ser una experiencia tranquilizadora.
    • Hipnosis - centrar la atención internamente en crear una forma profunda de relajación.
    • Bioretroalimentación - utilización de aparatos eléctricos sensibles para hacer que la persona sea consciente de las reacciones de su cuerpo ante el estrés, el dolor y la relajación.

Consulte a su médico para que le proporcione más información sobre cómo vivir de forma saludable con una enfermedad reumática.

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