Culebrilla [Herpes Zoster]

¿Qué es la culebrilla?

La culebrilla, o herpes zoster, es una infección vírica común de los nervios, que está acompañada de una erupción dolorosa con vesículas pequeñas en cualquier parte del cuerpo. Aun cuando la erupción desaparece, el dolor puede continuar durante meses y algunas veces durante años.

La culebrilla se origina en la reactivación del virus varicela-zoster, el mismo que provoca la varicela. Cuando una persona ha tenido varicela, el virus se aloja en determinados nervios y permanece en estado latente durante muchos años. El herpes zoster es más frecuente entre las personas cuyo sistema inmunológico se encuentra deprimido y en los mayores de 50 años.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, este año más de un million de personas estarán afectadas por la culebrilla.

¿Cuáles son los síntomas de la culebrilla?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la culebrilla. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Sensibilidad o dolor, o ambos en una zona de la piel antes de que aparezca la erupción.
  • Erupción, que aparece después de cinco días y que al principio tiene el aspecto de manchas rojas pequeñas que se convierten en vesículas (usualmente toma de dos a tres días).
  • Las vesículas se vuelven amarillas y se secan, y suelen dejar cicatrices pequeñas y huecas.

Otros síntomas tempranos de la culebrilla pueden incluir:

  • Molestias gastrointestinales.
  • Malestar.
  • Fiebre.
  • Dolores de cabeza.

Los síntomas de la culebrilla pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la culebrilla?

Además del examen físico y la historia médica completa, los exámenes para diagnosticar la culebrilla pueden incluir:

  • Raspado de piel - procedimiento que consiste en raspar cuidadosamente la piel, para determinar si el virus es la culebrilla u otra forma del virus herpes.
  • Exámenes de sangre.

Complicaciones de la culebrilla:

Los síntomas activos de la culebrilla usualmente no duran más de tres a cinco semanas. Sin embargo, en algunas ocasiones se presentan complicaciones. Las dos complicaciones principales que pueden desarrollarse como resultado de un caso de herpes zoster incluyen las siguientes:

  • Neuralgia posherpética (su sigla en inglés es PHN)
    La complicación más común del herpes es la neuralgia posherpética (PHN). La PHN se caracteriza por dolor continuo y crónico que persiste incluso después de que las lesiones de la piel han sanado. El dolor puede ser intenso en la zona donde hubo vesículas; la piel que se vio afectada puede ser muy sensible al calor y al frío.

    Entre las personas con mayor riesgo de padecer PHN se incluyen los pacientes con dolor agudo durante la fase activa del herpes, los que sufren alteración sensorial y los ancianos. El tratamiento temprano del herpes puede prevenir la PHN. Además, se puede administrar analgésicos (medicamentos que alivian el dolor) y esteroides (para reducir la inflamación) para tratar el dolor y la inflamación.
  • Infección bacteriana
    Una segunda complicación común y severa del herpes es la infección bacteriana de la piel donde están las lesiones. Las infecciones pueden producir complicaciones adicionales, como cicatrices y gangrena superficial. Cuando la infección se desencadena en los ojos o cerca de ellos, puede producirse una infección bacteriana secundaria o la opacificación corneal (nebulosidad de la córnea).

Tratamiento de la culebrilla:

El tratamiento específico será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la condición.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la condición.
  • Su opinión o preferencia.

La culebrilla debe seguir su curso, ya que no existe cura para la enfermedad. El tratamiento generalmente se centra en aliviar del dolor. Puede incluir medicamentos para aliviar el dolor y medicamentos antivíricos para ayudar a disminuir algunos de los síntomas y reducir al mínimo el daño neural. Otros tratamientos pueden incluir:

  • reposo en cama, especialmente durante la fase temprana de la culebrilla, si el paciente tiene fiebre
  • loción de calamina u otros agentes tópicos
  • aplicación de compresas frías en las zonas cutáneas afectadas
  • medicamentos antivíricos (como aciclovir, valaciclovir y famciclovir)
  • esteroides
  • antidepresivos
  • anticonvulsivos

En mayo de 2006, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de los Estados Unidos aprobó una vacuna para prevenir el herpes zoster. La nueva vacuna, Zostavax®, se recomienda para adultos de 60 o más años de edad que enteriormente hayan tenido varicela pero no herpes zoster. Se espera que cada año, el Zostavax prevenga 51 por ciento de herpes zoster en los EE.UU. y reduzca la gravedad del herpes zoster en otros 67 por ciento de casos por año.

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